Hola amigas! ¿Qué tal están? Seguimos preparándonos para este otoño que no tiene decidido si quedarse o irse de nuevo. Aquí ahora mismo caía un buen chaparrón, la verdad, es de agradecer, pues hace falta y mucho este agüita y también con eso que bajen las temperaturas ¡qué nos seguimos asando de calorrr!
Yo mientras tanto he ido sacando mi manta de patchwork, ¡eso sí, de lana!
La confeccioné hace algo más de seis años, ¡vamos, que precisamente no la he hecho este verano!
Es tan grande, que la cama era el mejor sitio para hacerle la fotografía.
La suelo utilizar para taparnos en el sofá o bien como manta para alguna cama de la buhardilla. Aunque la verdad es que llevaba tiempo guardada, pues en mi salón no pega ni con cola, yo soy de gama de beiges y alguna que otra pincelada de chocolates.
...Pero tengo que admitir que es muy calentita. Está hecha con lana gruesa y la que no era tan gruesa, la ponía doble o incluso triple. Pesa muchísimo, hasta tal punto que aveces las costuras se abren, sobre todo alguna vez cuando la he lavado y tendido, su peso es mayor mojada, evidentemente. Así que hoy de nuevo tocó repasar esas costuras.
Fue una labor muy gratificante. Aproveché que tenía mucha lana,de todos los colores, pues el punto siempre fue mi debilidad. Hacer cuadrados de punto mientras veía alguna película, era unos de los momentos agradables del día. Además adelantaba un montón, creo recordar que cronometraba cada pieza, a cada media hora tenía hecho un nuevo cuadradito. Super fácil, se empezaba con un punto y en cada vuelta crecía 1punto a cada lado. Cuando obtenía 50 puntos, menguaba 1punto a cada lado hasta quedarme con un punto. Fácil ¿no?
Está rematada toda alrededor con ganchillo, le hace un acabado más bonito.
Pronto la estaremos utilizando, mientras tanto...¿os da tiempo de hacer una?
Gracias a todas por vuestra fiel visita y gracias por los comentarios, ellos avivan las ganas de seguir trabajando y creciendo en este blog. Un abrazo