martes, 27 de agosto de 2013

La historia de un hermoso cuadro en punto de cruz realizado por mi marido.


Después de toda una década olvidado en un cajón, sin acabar, porque siempre hay unos cuantos factores  para que causen esta dejaded como es la falta de tiempo, de ganas y porque la vista ya no era la misma de la de antes...se dejó guardado, con la última aguja aún enhebrada y justo cuando faltaba la mitad.
  Es tal belleza la este trabajo, que no merecía seguir ocupando ese lugar arrinconado,  que solo veía la luz cuando lo mostrábamos a alguien para  guardarlo con pena una vez más.

   La fuerza para arrancar esas ganas de continuar ha sido mi nueva sala de costura, el tema de esta labor no podía adornar en mejor lugar que éste, mi rincón costuril.

A ese arranque le acompañamos de tiempo...una pequeña intervención quirúrgica de la que necesitaba un mes de reposo relativo.
...Y a la vista, le pusimos unas gafas y una lupa de costura. 
Con  esto ya tenía  lo necesario para empezar , ademas estaba todo tal cual en una gran caja, sus hilos clasificados, sus anotaciones, varias agujas, el bastidor...
La dosis de amor y mimo venían cada día y acompañados de humor, por supuesto también necesario para el reto de acabarlo.


 He aquí toda una belleza para los ojos.
La abuelita tejiendo junto a su nieta una manta de log cabin. Es un cuadro lleno de auténticos detalles. Preciosos los colores para darle ese toque de viejo y antiguo.


 Sin duda me traslada en el tiempo, cuando mi bisabuela Faustina, a la que afortunadamente conocí hasta mis dieciséis años,en sus tiempos hacía patchwork,  se hacía por necesidad, con trozos de ropa vieja. Siempre la veía cosiendo, hasta sus noventa y tantos años, y sin gafas. Por supuesto su hija, osea, mi abuela Ana cosía muy bien, era modista y madre de nueve hijos, la segunda de ellos,
mi madre. 
Desde aquí les hago un pequeño homenaje a mis lindas abuelitas
La nietecilla muy linda  con su vestidito y mandil,  sus trenzas tan simpáticas...que a mi marido le llevaban por la calle de amargura, con tanto cambio de color y medios puntos.
Esos gatitos juguetones, saltando entre hilos y durmiendo perezosos entre la cálida manta.

Nombre y fecha, tan solo se ha puesto en la que se ha acabado. Este trabajo lo empezó en el año 2000.
Fue amor a primera vista cuando vio el gráfico en la tienda, aún está marcado el precio, 575 pesetas.  
Todavía no había conocido yo la pasión por el patchwork, ahora que lo conozco y comparto, este cuadro tiene para mí un mérito y un significado enorme.

Aquí en plena labor, avanzando esa otra mitad que faltaba. 

 Los días que íbamos al campo se entretenía con su costura, a la sombra y de vez en cuando se sumergía en la piscina para refrescarse y seguir haciendo cruces.
En el patio de casa o en el jardín es donde más  avanzaba su labor, con luz natural, desde por la mañana hasta  que se ponía el sol. 

Y por fin lo terminó. Para mi fue una gran emoción verlo acabado, muchas palabras que todas quedan para mi marido. Estoy muy orgullosa de ti Rafa, también lo estará tu madre, que no lo vio acabado, pero seguro que  estará aplaudiendo tu obra de arte.

Hoy luce como el sol en mi cuarto de costura,

Gracias mi amor


Que esta historia os haya gustado.




viernes, 9 de agosto de 2013

El verano en torno al jardín

¡Qué verano más maravilloso y relajado llevo!! No me había dado cuenta que había pasado un mes sin publicar nada, pero el caso es que si os echaba ya de menos. De vez en cuando si que os visito y dejo algún comentario, ya sea desde el portátil o desde donde esté con mi teléfono móvil.

 Y aunque esté relajadita no  quita que esté vaga ¡no por Dios! Cargué mis baterías con la arena y el sol de la playa, he bañado mi mente para que me dibuje todos los días un cielo azul y un sol que brille.
Hace unas semanas nos preparamos en el jardín de la casa un rinconcito que está siendo nuestra delicia del verano. Una base de césped y unos cuantos elementos para parecer que estas en el paraíso.


Todo como muy "zen"
El Buda no podía faltar en este ambiente...


 Ahora es... como... no querer entrar en casa, estar aquí de día y de noche


Y aquí en este otro lado me siento a disfrutar de mi té mientras estoy haciendo alguna que otra labor... algo de ganchillo que me ha tenido muy entretenida alguna que otra tarde de siesta.


Hace tiempo quería probar a forrar unas perchas 



y como el resultado me pareció tan bonito y en el jardín  se estaba tan a gusto tejiendo ...seguí haciendo unas cuantas más,


Y  otra,  la quise hacer distinta por completo, de tela, ¡cómo no!


 ¿Cuál os gusta más? muy parecidas pero cada una con su estilo.


...Un jardín con  encanto y  duende, para relajarme miestras miro mis nuevas revistas de patchwork, coser esas flores de mi colcha del"jardín de la abuela" que aún sigo uniendo y haciendo más grande...refrescándome con una rica limonada de frambuesas...
cerrando los ojos para recordar lo bueno  de este verano, ver  y disfrutar de  las amigas que han venido de vacaciones, un mes entero en familia, acompañada en todo momento de mi marido, que por su baja laboral de todo el mes ha cumplido con su palabra, ¡terminar el cuadro de punto de cruz!! ¡¡Una pasada de bonito...ya lo veréis!!
...Y sigue el verano, los días  en el campo, con la familia casi al completo, el otro casi están lejos...pero siempre presentes...
Días de calor  y alguno con el frío al rostro que nos trae agosto, pero se hacen llevaderos porque seguimos de vacaciones, seguimos sin rutinas, cada día dibujando un plan nuevo y placentero...pero siempre un ratito en torno al jardín.

Espero que hayáis disfrutado con esta entrada  y que os haya llenado de calma.
Sed felices y a gozar  de lo que queda de verano!!


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